Algunos anfibios como la rana de las cascadas (Rana cascadae) o el sapo occidental (Bufo boreas) de la cordillera de las Cascadas de Oregón (E.E.U.U.) se encuentran en una situación de extinción sin que su hábitat haya sido perturbado, ni contaminado. Según algunos científicos estas especies son víctimas del aumento de la exposición a la radiación ultravioleta, una consecuencia de la reducción de la capa de ozono.


La radiación ultravioleta puede dañar el ADN e incluso matar a las células. El aumento de los niveles de radiación es posible que dañe a anfibios que viven en latitudes más altas, donde la capa de ozono tiende a ser más débil. Los cambios que se producen en las estaciones aumentan la vulnerabilidad de los anfibios; en cualquier hemisferio, la capa de ozono se reduce durante el invierno y la primavera, un período que se solapa con la puesta de huevos en la mayoría de especies. De esta forma gran cantidad de puestas de huevos de ranas y otros anfibios sufren daños que conllevan a su destrucción o la aparición de malformaciones en renacuajos y el resto de crías según la especie.
Al igual que con los cambios estacionales, los anfibios que viven en zonas de mayor altitud también son susceptibles, dado que a mayor altura, hay menos atmósfera para filtrar los rayos ultravioleta.
Al igual que con los cambios estacionales, los anfibios que viven en zonas de mayor altitud también son susceptibles, dado que a mayor altura, hay menos atmósfera para filtrar los rayos ultravioleta.






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